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¿Qué es realmente la aceptación corporal?

La palabra “aceptación” suele generar dudas. Hemos escuchado hablar de ella cientos de veces y aún así nos genera incertidumbre o no sabemos bien cómo interpretarla.

Sabemos que es importante y necesaria en nuestro autocuidado pero no sabemos muy bien qué significa.

Hay quién cree que aceptarse es resignarse, otros piensan que es abandonarse y otros creen que cuando consigan aceptarse finalmente adelgazarán.

La mentalidad dieta nos hace sentir inseguros e insatisfechos con nuestro cuerpo. Nos han hecho creer que solo los cuerpos delgados son válidos en esta sociedad y son reflejo de la salud y el éxito. Nos han embaucado para que queramos cambiar, para que busquemos esa delgadez exitosa aún sabiendo que la forma y el tamaño de nuestro cuerpo no pueden modificarse a nuestro antojo y que la salud no está en el peso.

En esta vida existen dos motores que nos llevan a actuar: el amor o el miedo.

Me explico:

Cuando buscamos cambiar la forma de nuestro cuerpo desde el rechazo, el camino que emprendamos hacia ello será corto y doloroso. Todas nuestras acciones estarán enfocadas única y exclusivamente a bajar nuestro peso y a reducir nuestro tamaño, tendremos el foco en el futuro, existirá prisa por huir del momento presente en el que vivimos y llegar rápidamente al objetivo imaginado, aparecerá la impaciencia por conseguir resultados, haremos lo que haga falta para honrar la dieta independientemente de nuestro bienestar, haremos deporte solo con el fin de quemar calorías, nos esforzaremos, sufriremos y nos sacrificaremos para alcanzar el cuerpo soñado…. Y cuando los resultados no lleguen, o no lo hagan de la forma que esperábamos, abandonaremos, nos culparemos y es posible que hasta nos odiemos. Esto es actuar desde el miedo. Miedo a no ser válido, miedo a no ser aceptado, miedo a no ser querido…

Cuando nuestro foco está en cuidarnos desde el respeto y la aceptación, el camino es totalmente diferente. Entendemos que nuestra valía no está en la forma y el tamaño de nuestro cuerpo, apostamos por el bienestar integral y fomentamos el autocuidado desde el autoconocimiento. Y es que conocerse a uno mismo es clave en todo proceso de autocuidado, solo así podremos conocer qué es aquello que nos cuida y lo que no, aquello que nos sienta bien y lo que no y descubrir lo que nos respeta y nos hace felices. Esto se consigue teniendo el foco en el momento presente, realizando pequeñas acciones que nos cuiden en este preciso instante, dándonos aquello que necesitemos en este preciso momento. Sin esperar nada a cambio, solo disfrutando del placer de hacerlo. Esto es actuar desde el amor, amor por nosotros, por nuestro bienestar integral.

Es muy importante que entiendas el concepto de que aceptarse no significa abandonarse, ni resignarse, ni siquiera significa que te tengas que querer o que gustar. Significa que aceptas lo que hay aquí y ahora. Significa respetarte, tratar a tu cuerpo con dignidad proporcionándole lo que necesita desde las necesidades más básicas.

Aunque no estés preparada para aceptar tu cuerpo, aunque no te guste, puedes cultivar hábitos de vida que sean amables y respetuosos con él desde este momento.

Ten cuidado con aquellos que te dicen que cuando aceptes tu cuerpo y te ames conseguirás adelgazar. ¡Eso es otra dieta disfrazada! Cuidarse de una forma intuitiva, respetuosa, desde el amor y la compasión no implica necesariamente una pérdida de peso.

Vivimos en una cultura de vergüenza corporal donde es común que las personas que hacen dieta sientan rechazo por su cuerpo. Sin embargo es importante que empieces por hacer una tregua y recuerdes que:

Tu cuerpo es tu casa y lo será por el resto de tu vida.

El primer paso para aceptar tu cuerpo es aprender a respetarlo viviendo con él desde el momento presente, desde lo que hay aquí y ahora. Trátate con amor, respeto, vive saludablemente y sobre todo, disfruta. Como resultado ganarás la libertad de vivir a tu manera y poder enfocarte en aquellos objetivos realmente alcanzables y sostenibles en el tiempo que quieras conseguir.

Me gustaría proponerte unas reflexiones para que desde hoy, si así lo deseas, puedas empezar a trabajar la aceptación corporal, aquí te las dejo:

¿Qué visiones negativas tienes acerca de tu cuerpo?

Imagina que abandonas todas esas visiones negativas y las ganas de cambiar tu cuerpo ¿Cómo te sentirías sin esas preocupaciones? ¿Cómo cambiaría tu vida?

¿Cómo te sientes ante la idea de aceptarte?

¿Qué acciones puedes realizar desde hoy para mostrar respeto a tu cuerpo?

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