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¿Feliz Navidad?

Ya se acerca la Navidad. Las calles se llenan de luces, los escaparates están adornados, la publicidad nos invade y las emociones están a flor de piel.

Las Navidades anuncian el final de un ciclo y el comienzo de uno nuevo. Es época de reencuentros, celebración, compromisos y también de reflexión. Nos invaden emociones positivas de alegría, amor, generosidad, y también emociones negativas como nostalgia, tristeza o soledad.

Dependiendo de la experiencia de vida, de las relaciones familiares y de la situación personal actual, la Navidad tendrá un significado diferente para cada persona. Pensar que es una época idílica en la que hay que vivir desde la felicidad y la diversión es totalmente irreal, y además, puede llevarnos a sentir desilusión, estrés y emociones negativas.

Lo importante es saber reconocer nuestras emociones y permitirnos vivirlas naturalmente. Si para ti la Navidad no es una época feliz por la razón que sea, está bien, no estás obligado a sentirte de otra manera. Del mismo modo, si para alguien cercano a ti tampoco lo es, simplemente respeta y acepta su sentir.

Si nos obligamos a esconder las emociones negativas, si intentamos no sentir tristeza o dolor, finalmente ese sentimiento saldrá por otro lado.

No reconocer nuestras emociones puede llevarnos a comportamientos poco saludables como los excesos y la compulsión.

Muchas veces no somos conscientes ni sabemos reconocer nuestras emociones. Esto puede llevarnos a comportamientos poco saludables como los excesos y la compulsión. Y no hablo solo de emociones negativas, sino también de emociones positivas. Es posible que estemos tan felices de reunirnos con personas a las que hace tiempo que no vemos, que para prolongar esa sensación tan agradable de alegría, celebramos, comemos y bebemos en exceso. De la misma manera, sentir soledad y tristeza puede llevarnos a llenar ese vacío con comida, compras compulsivas o apuntándonos a todas las celebraciones posibles para evadir esos sentimientos.

También puede suceder que lleves restringiéndote todo el año ciertos alimentos, haciendo dieta y controlando lo que comes, de manera que en Navidad, debido a esa restricción, sucede todo lo contrario y te descontrolas comiendo en exceso. Luego vienen los arrepentimientos y la culpa, además del malestar físico.

Sufrir el Efecto Pigmalión también es posible en estas fechas, es decir, si tienes una creencia (positiva o negativa) acerca de una situación, tus pensamientos y tus conductas se alinearán para que aquello que crees como verdadero suceda. Y es algo natural, ya que el ser humano busca la coherencia entre sus comportamientos y sus creencias. Por tanto, si crees como cierto que en Navidades lo normal es engordar 3 ó 4 kilos, finalmente engordarás. Como decía Henry Ford: “Tanto si crees que puedes como si crees no puedes, estás en lo cierto.”

La Navidad se ha convertido en opulencia, gastos excesivos y mesas abarrotadas.

En mi opinión la Navidad tiene, cada vez más, un enfoque consumista y comercial.

Cuando leo estudios como el Estudio de Consumo Navideño de 2019 de Deloitte en el que dice que estas Navidades cada hogar español gastará 554€ de media (un 2,4% más que el año pasado), me lleva a pensar que hemos transformado u olvidado el verdadero sentido de la Navidad.

Sentarse alrededor de una mesa con tus seres queridos es símbolo de compartir, así como de agradecimiento y de convivencia, simples cosas que olvidamos entre tanta comida, bebida y regalos. Hoy entendemos que esta es la manera de mostrar amor y cariño, sin embargo, todo esto puede demostrarse sin necesidad de excederse.

Muchas veces nos comprometemos con comidas o cenas a las que realmente no queremos ir, hacemos regalos por obligación, terminamos el año en números rojos, cansados, empachados e incluso arrepentidos.

¿En qué medida quieres sentirte así?

¿Qué significa la Navidad para ti y qué es lo verdaderamente importante?

¿Cómo pueden influir tus creencias en tu manera de vivir la Navidad?

¿Cómo podrías honrar lo que es importante para ti que no fuera a través de regalos, comida o bebida?

Ahí te dejo esas reflexiones.

Mientras tanto te deseo una feliz navidad y un próspero año 2020.

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