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Alimentación y Placer

Alimentación y Placer

Sin duda alguna el placer es uno de los ingredientes principales de la vida, aunque hoy solo voy a hablarte del placer de comer.

Durante los años que estuve a dieta (más de 20), me obligué a comer alimentos saludables que no solo no me apetecían, sino que no me gustaban y a los que además, terminé odiando. La sensación de satisfacción y placer durante el acto de comer eran totalmente inexistentes. Me auto-engañaba diciéndome que lo hacía para “cuidarme”, sin embargo mi foco estaba puesto únicamente en adelgazar a cualquier precio.

La sensación de insatisfacción que sentía comiendo así, era la que me llevaba luego a comer a escondidas y a atracarme de alimentos “prohibidos” buscando esa sensación de placer que anhelaba, aunque realmente, lo único que encontraba era culpabilidad y malestar.

Todo esto no era más que el fruto de mi mala relación con la comida.

Y es que una relación sana con la comida no se mide en alimentos, ni en cantidad ni en calidad, sino en cómo te sientes cuando comes y después de comer.

Mis sentimientos eran de obligación, prohibición, insatisfacción y sobre todo, culpa y frustración.

Cuando cambié el foco de perder peso por el de ganar salud, lo único que tenía claro era que quería encontrar placer, satisfacción y disfrutar del proceso de cambio. Una clave que para mí fue fundamental y que hoy por hoy tengo siempre presente, es disfrutar de lo que como y lo que hago.

Reconozco que el cambio de foco no es fácil, es un proceso que lleva su tiempo del que sin duda, se puede disfrutar.

El primer y fundamental paso es darte permiso para comer lo que te gusta. Si, como lo oyes. Es posible que en este momento pienses que si haces eso estarás todo el día comiendo comida basura, que te alejarás de comer por salud y lo harás solo por placer. Este pensamiento es fruto de la restricción y la prohibición a la que hayas estado sometida, y puede que al principio te abalances sobre alimentos “prohibidos”, sin embargo esto es normal, forma parte del proceso y tiene fecha de caducidad.

Durante años (prácticamente desde que nacemos) se nos hace pensar que necesitamos vivir bajo control y en base a una serie normas, porque si no nunca tendremos fin con la comida y comeremos fatal. Esto es falso. Nuestro sabio cuerpo nace con un sistema de señales internas de hambre y saciedad que nos guían sobre cuánto y qué comer. Es un sistema involuntario, tanto biológico como psicológico, que lo que busca es mantenernos vivos y sanos. Sin embargo, como te decía, estamos tan acostumbrados a seguir normas, a desconfiar de nosotros y de nuestras capacidades, que hemos perdido la capacidad de conectar con esas señales y sentirnos libres de control nos da miedo.

Cuando te liberas de la restricción, poco a poco reconectas con las señales de tu cuerpo, entiendes que puedes comer de todo y tus elecciones alimentarias cambian.

Y lo hacen porque tu relación contigo y con la comida también cambia, se vuelve flexible y aprendes a auto-regularte. Al darte permiso para comer, te descubrirás buscando nuevas formas de disfrutar de alimentos que te cuidan y te miman en todos los sentidos.

Cambiar es posible (aunque no fácil). Yo estuve más de 20 años en el camino del control y la mentalidad dieta, y hoy estoy aquí gracias a los profesionales que me han acompañado y a mi trabajo personal, sintiendo que todo está bien. He sanado mi relación con la comida aprendiendo a confiar en mí y siendo flexible, he recuperado el placer de comer sin culpas ni restricciones y disfruto acompañando a otras personas a alcanzar el mismo objetivo.

No olvides que no estás sola y que si tú realmente quieres, también puedes conseguirlo.

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